«Constructores de un futuro de esperanza»
La Misa del Papa en Mongomo y la bendición de la primera piedra de la Catedral de Ciudad de la Paz
Miércoles 22 de abril de 2026 · Mongomo

La segunda jornada del Papa León XIV en Guinea Ecuatorial comenzó temprano. A las 7:45 de la mañana, el Pontífice se trasladó al Aeropuerto Internacional de Malabo y, tras despedirse de algunas autoridades locales, despegó a las 8:10 a bordo de un Boeing 777-200 rumbo a Mongomo. El avión aterrizó a las 9:10. Desde el aeropuerto, el Papa fue llevado en automóvil hasta la Basílica de la Inmaculada Concepción, recorriendo el último tramo en un vehículo descapotable, entre el fervor de miles de fieles congregados para la celebración.
La primera piedra de Ciudad de la Paz
Antes de la celebración eucarística, en la entrada de la basílica, León XIV realizó un gesto de fuerte valor simbólico: bendijo la primera piedra de la futura catedral de Ciudad de la Paz. Con palabras sencillas, el Papa explicó que aquella piedra sería utilizada para iniciar la construcción de la futura catedral o iglesia de la nueva capital, y pidió que fuera signo de la fuerza de la fe, de la unidad y de la fraternidad en Cristo.
«Que Dios los bendiga en este día, que bendiga esta piedra, que nos ayude a estar siempre unidos en el amor del Señor», rezó el Santo Padre, invocando la bendición de Dios sobre la piedra y sobre todo el pueblo reunido.
170 años de evangelización
A las 10:30, tras recorrer la zona en papamóvil, el Papa presidió la Santa Misa del miércoles de la tercera semana de Pascua en la Basílica de la Inmaculada Concepción de Mongomo. En su homilía, comenzó dando gracias por los 170 años de evangelización en Guinea Ecuatorial, recordando a los misioneros, misioneras, sacerdotes diocesanos, catequistas y fieles laicos que entregaron su vida al servicio del Evangelio en estas tierras.
León XIV evocó también las palabras pronunciadas por san Pablo VI en Kampala, en 1969: «Vosotros africanos, ya sois misioneros para vosotros mismos. La Iglesia de Cristo está verdaderamente arraigada en esta tierra bendita». Desde esa memoria agradecida, invitó a los católicos guineoecuatorianos a continuar la obra recibida y a convertirse ellos mismos en protagonistas del anuncio del Evangelio.
«¿De qué tiene hambre hoy este país?»
El centro de la homilía llegó con una pregunta directa: «¿Cuál es el hambre que sentimos? ¿De qué tiene hambre hoy este país?». El Papa respondió a partir del lema de la visita —«Cristo, Luz de Guinea Ecuatorial, hacia un futuro de esperanza»— afirmando que el país tiene hambre de futuro, pero de un futuro habitado por la esperanza, capaz de generar nueva justicia, paz y fraternidad.
No se trata, advirtió, de esperar pasivamente un porvenir desconocido, sino de construirlo con la gracia de Dios. «El futuro de Guinea Ecuatorial pasa por las decisiones que ustedes toman», afirmó, confiándolo al sentido de responsabilidad de cada bautizado y al compromiso común de custodiar la vida y la dignidad de toda persona.
El Papa exhortó a participar, con la luz del Evangelio, en el desarrollo integral del país. Recordó que Guinea Ecuatorial posee muchas riquezas naturales y pidió que estas se conviertan en una bendición para todos. También llamó a trabajar por el bien común, superar las desigualdades entre privilegiados y desfavorecidos, ampliar los espacios de libertad y salvaguardar siempre la dignidad humana, con una mención especial a los pobres, las familias en dificultad y los reclusos.
Constructores de esperanza, paz y reconciliación
La llamada final fue clara y exigente: «Se necesitan cristianos que tomen en sus manos el destino de Guinea Ecuatorial». León XIV animó a los fieles a no tener miedo de anunciar y dar testimonio del Evangelio, y los invitó a ser «constructores de un futuro de esperanza, de paz y de reconciliación», continuando la obra iniciada por los misioneros hace 170 años.
Antes de la bendición final, el Papa dejó a la comunidad el cáliz utilizado para celebrar la Eucaristía sobre aquel altar, como signo de comunión permanente con Cristo y con la Iglesia local.
La Escuela Tecnológica Papa Francisco

Tras la Misa, el Santo Padre se dirigió a la Escuela Tecnológica Papa Francisco. Allí fue recibido por el obispo de Mongomo, monseñor Juan Domingo-Beka Esono Ayang, y por el secretario canciller de la diócesis. Después de un breve saludo de bienvenida, León XIV descubrió una placa conmemorativa en la entrada, bendijo la estructura y realizó una breve visita al centro.
La visita a esta institución, dedicada a la formación tecnológica y profesional de los jóvenes, subrayó el compromiso de la Iglesia con la educación, la capacitación y el futuro de las nuevas generaciones guineoecuatorianas. Vatican News destacó que el gesto tuvo lugar un día después del primer aniversario de la muerte del Papa Francisco, cuyo nombre lleva la escuela.
Después de la visita, León XIV se trasladó a la Casa Arzobispal para un almuerzo privado. A las 15:10, volvió al Aeropuerto Internacional Presidente Obiang Nguema, en Mengomeyén, para continuar la jornada hacia Bata.
Salida desde Malabo hacia Mongomo
Llegada a la Basílica y bendición de la primera piedra
Santa Misa en la Basílica de la Inmaculada Concepción de Mongomo
Salida desde Mongomo hacia Bata